Cómo logro estar más presente y mejorar así mi día a día

Interminables listas de quehaceres, días de 24 horas que deberían tener 48, mañanas angustiantes y noches estresantes. ¿Quieres terminar con esto? Aquí te cuento cómo consigo levantarme y dormirme con una -genuina- sonrisa en el rostro.

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A pesar de tus preocupaciones, tus días pueden estar llenos de luz. Foto: Wand_Prapan/iStock

Tenemos vidas más y menos agitadas, según nuestra actividad laboral, la cantidad de hijos que tengamos, si los tenemos, y la situación financiera en la que nos encontremos. Si tenemos problemas de salud nosotras o algún ser querido, entonces todo lo anterior se multiplica y se potencia, haciéndonos sentir en pleno caos aún durante nuestro inocente café matutino.

No puedo siquiera contar las veces que por las mañanas hacía una lista de todo lo que debía terminar antes de que el sol bajara. Listas y listas de tareas llenaban mis cuadernos, mi bloc de notas del celular, mi laptop. Noches y noches de angustia pensando en todo lo que no había podido hacer y que debía solucionar al día siguiente “sí o sí”.

Tardes zombies pensando en “lo siguiente”. “¿Qué debería hacer después de esto, cuando termine este trabajo, este trámite, esta conversación con mi madre, mi pareja?”. “¿Qué sigue?”, era la pregunta omnisciente que habitaba en mi mente días y noches.

Un día, frente a un cúmulo de papeles, me di cuenta de que eso tenía que terminarse. Por mí, por mi familia, porque los días pasaban igual, y porque el tiempo se escurría en la tinta de mis listas infinitas, dejándome frustrada, vacía, angustiada.

Porque el tiempo se escurría en la tinta de mis listas infinitas, dejándome frustrada, vacía, angustiada.

 

Así es como llegué, quizás por algún sabio algoritmo que detectó esta inquietud en mis búsquedas de Google, a The Mindful Day: Practical Ways to Find Focus, Calm, and Joy from Morning to Evening. Este libro de la escritora y experta en coaching Laurie J. Cameron, que me atravesó como un rayo de lado a lado gracias a sus prácticos consejos sobre cómo estar más presentes en el día a día, para que nuestro tiempo en esta Tierra se alargue y valga la pena.

Entre otras cosas, el libro propone:

  • Estar presentes. Deja de hacer las cosas pensando en lo que necesitas o debes hacer después.
  • Enfocarse. Cuando estés abrumada por un pensamiento que te produzca ansiedad por el futuro, enfoca la mirada y el pensamiento en algo que te produzca placer, como el fulgor del sol cayendo en las hojas de los árboles o la tierna mano de tu hijo posada en tu pecho, y quedarte allí un instante. Sin analizar, simplemente contemplando.
  • Ser compasivos. Cuando algo que alguien dice o hace te perturba o te inquieta, practicar la compasión para comprender las razones de los demás.
  • Acallar a tu crítico interior. No permitas que esa “voz” interna se apodere de tu día y consecuentemente, de tus acciones. Esa misma compasión que muestras a los demás, deberías volverla a ti misma.

Por supuesto, el libro va más en detalle y te recomiendo que lo leas. Sin embargo, comenzando con estas cuatro pautas, podrás encontrarte hoy mismo con una sonrisa antes de irte a dormir. Sigue así, y tus días se llenarán de alegría y presencia plena.

Y tú, ¿qué consejos darías para empezar y terminar el día con serenidad?

Zbynek Pospisil/iStock

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