Por qué la energía solar puede abastecer tu casa, tu cuerpo y tu alma

El Sol: ese poderoso “dios” que hace posible la vida en la Tierra, puede ser la respuesta a la crisis climática pero también, a la crisis existencial. Te cuento cómo comencé a usar su poder para abastecer a mi hogar, y poco después descubrí que también servía para darle energías a mi cuerpo y a mi alma.

Sol para la casa

Deseo que mi transcurso por este mundo tenga un propósito, quiero contribuir a hacer de él un lugar mejor. Para mí, una de las formas de lograrlo es a través de la sustentabilidad. Encontrar en la naturaleza la forma de coexistir en este planeta que, lamentablemente, no estamos cuidando como deberíamos.

Por eso, cuando pasé de un departamento en la ciudad a una casa -casi- en el campo, puse manos a la obra. Armé un compost, una huerta, e instalé un termotanque solar para calentar el agua de la casa. Descubrí así el poder de la energía del sol para darnos de comer no solamente por nuestros propios medios, sino también más saludablemente. Descubrí además que puedo calentar el agua de una forma más eficiente y “limpia”, y me sorprendí. Lo sabía, pero no fue hasta que lo vi y lo sentí que me maravillé con ese poder infinito del sol.

“Todo es energía”, pensé luego de ver cómo la materia orgánica de mi compost se convertía en tierra negra, abundante, fértil. Lo seguí pensando cuando descubrí que esa energía me servía para darme un baño caliente, y para que mis árboles y mis plantas dieran frutos.

Mujer al sol
El poder del sol también puede transformarte. Foto: francescoch/iStock

Sol para mi cuerpo

Fue poco después que noté que estar al sol también me hacía sentir bien físicamente.

Sus beneficios en el cuerpo humano son bien conocidos: nos permite obtener la vitamina D que nuestro organismo no puede sintetizar por sí solo, como demostraron varios estudios. Esa vitamina es la responsable de fortalecer nuestros huesos.

Los mismos estudios también hallaron que cuanto más expuestos al sol estamos durante el día, favoreceremos la secreción de melatonina durante la noche, lo que a su vez nos permitirá conciliar el sueño más rápida y profundamente.

Por otro lado, el sol serviría para tratar varias afecciones cutáneas, como psoriasis, eczema y acné.

Por supuesto, siempre teniendo en cuenta la palabra clave: moderación. El sol en exceso, sin protección o en horarios desaconsejados (de 10AM a 4PM), podría derivar en problemas de salud graves, según el sitio de salud Healthline.

Sol para mi alma

Fue en esta “revolución solar” que me encontré aprovechando la energía del sol para sentirme mejor físicamente. Pero sus ventajas, para mi sorpresa, no terminaban ahí.

Un poco de sol (incluso de invierno) cada mañana, mejoró mi humor del día notablemente. Esto ha sido ampliamente estudiado pero no fue hasta que comencé a probarlo en mí misma que lo creí.

No soy yogui, no pretendo serlo. Me cuesta sentarme a meditar. Me considero bastante ansiosa, activa, buscando siempre darle un uso productivo a mi vida. Sin embargo, disfruto de la meditación activa (regar las plantas, cuidar mi huerta, leer un libro, o simplemente, correr). Y he descubierto que si lo hago durante las horas de sol obtengo un efecto mucho más placentero.

Fue así que me encontré con el término “Prana”, que significa  “energía vital” en sánscrito. Es el famoso “chi” o vitalidad en la filosofía china. Aparentemente, existe también un Prana Solar: un tipo de energía que se obtiene de los rayos solares y que nos despierta, nos llena y nos abastece el alma.

Aparentemente, existe también un Prana Solar: un tipo de energía que se obtiene de los rayos solares y que nos despierta, nos llena y nos abastece el alma.

Por eso creo que, quizás, esta transición mundial a la energía solar para cuidar el planeta, esté relacionada con la necesidad del ser humano de conectarse con el sol para cuidarse a sí mismo. ¿Tú qué crees?

Natali_Mis/iStock
Total
9
Shares

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*
*