Game of Thrones: ¿Ya sabes cuál es tu “trono de hierro” personal?

Anoche se emitió el quinto y penúltimo capítulo de esta serie que nos hizo esperar -y mucho- para su final. Fueron varios años con 8 temporadas de una historia que, a mi parecer, es maravillosa. Familias en pugna por un trono de hierro se alzan y caen, una y otra vez, con el fin de ocuparlo para siempre. Actos de crueldad, egoísmo, amor, desesperación, y personajes perfectamente calibrados para cometerlos, me llevaron a reflexionar:

¿Cuál es mi trono de hierro personal? ¿Cuál es mi máxima aspiración y qué estoy dispuesta a arriesgar y hacer por conseguirlo?

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The final season. #GameofThrones

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Objetivos en juego

No sé cómo hizo George R.R. Martin para lograr crear semejante cantidad de personajes y seguir el hilo de todas sus historias con tanta perfección. Si bien varias temporadas después del inicio de la serie tomaron la posta los guionistas (y Martin siguió con su propia versión en sus libros), la estructura principal y todo lo que nos atrapa hoy lo generó él y su creatividad.

Pero lo que más me impacta de la serie, más allá de la coherencia en la historia, son los niveles de profundidad que tiene y cómo los personajes van cambiando sus metas y sus obstáculos a medida que avanzan hacia el trono. Es que, mientras los espectadores nos enfocamos en la acción en sí, en un nivel subconsciente nos genera interrogantes sobre cómo, el deseo de alcanzar algo nos puede transformar en algo muy distinto a lo que soñamos inicialmente. Me hace pensar también que lo que vivimos mientras buscamos un objetivo concreto puede hacernos cambiar, precisamente, de objetivo. ¿Te pasó alguna vez? A mí sí, y más de una vez.

En busca de un trono encontré algo mejor

Empecé a tener idea de “lo que quería en la vida”, cuando terminé la escuela secundaria. Mi “trono de hierro”, personal fue ser escritora, y el camino para conseguirlo era estudiar una Licenciatura en Letras y recibirme. Sin embargo, bien adentrada en esa carrera, noté que lo último que se hacía ahí era escribir. Leía sin cesar obras que me asignaban, críticas de esas obras, y nunca llegaba a lo que realmente me gustaba.

Así, me cambié a la carrera de periodismo y me decidí a escribir por mi propia cuenta. Mi “trono de hierro” personal, se convirtió ya no en escribir a secas, sino en publicar un libro, concretamente. Perseguí ese objetivo creando cuentos, corrigiéndolos y sumando uno tras otro con entusiasmo.

Sin embargo, al poco tiempo me di cuenta de que la vida de escritora sedentaria no encajaba con mi forma de ser. Yo quería vivir las historias que contaba, inspirarme en la vida real y en lo que me rodeaba para poder plasmarlo creativamente en el papel. Quería ver y experimentar el mundo antes de hablar de él. Pero entonces, ¿en dónde quedaba mi objetivo inicial?

Spoiler: no existe una meta única

De esa forma, luego de vivir en varios países y publicar mi primer libro, me di cuenta de algo: mi objetivo original o mi “trono de hierro” era un punto latente, vivo, que se iba desarrollando orgánicamente tal y como se desenvuelve la vida. Que las metas fijas no existen, que cuando nos proponemos algo, debemos tener la valentía y la sabiduría de asumir que en el camino las cosas pueden cambiar (y cambiarnos).

Mi objetivo original o mi “trono de hierro” era un punto latente, vivo, que se iba desarrollando orgánicamente tal y como se desenvuelve la vida.

 

En parte, en eso reside la magia que nos presenta una y otra vez Game of Thrones: las expectativas, las metas y los caminos para conseguirlos se reciclan, se renuevan, y van mutando con nosotros.

De paso, mientras me sumo en estas reflexiones, voy pensando además qué hacer cuando termine GOT la semana que viene. ¿Alguien con consejos para canalizar esta ansiedad?

 

A_Z_photographer/iStock

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