Caminar ayuda a tomar “grandes” decisiones, dice la ciencia. Y yo lo comprobé

Caminar es para mí, un compañero cotidiano. Comencé a hacerlo hace unos dos o tres años, para mimar un poco mi cuerpo y ahorrar en taxis y bus. Pero, sin darme cuenta, se convirtió en mi mejor aliado, a la hora de tomar decisiones importantes.

El año pasado, por ejemplo, sentía que el colegio al que asistía mi hija, había cumplido un ciclo y era tiempo de un cambio. Sin embargo, muchas dudas y preguntas me impedían dar el paso que creía tan necesario para su bienestar.

Por una encrucijada semejante, pasé nuevamente este año, cuando mi novio me propuso mudarme con él y ensamblar nuestras familiar. Debo decirte en este punto, que mi amor vive en otra ciudad, a 75 kilómetros de mi casa, y el cambio aunque muy deseado, implicaba que mi hija y yo, empezáramos una vida completamente nueva.

El aire fresco y la posibilidad de dejar volar mi cabeza sin sentir más que mis pies contra el asfalto, me permitieron conectarme con lo que verdaderamente deseaba.

Se hace camino al andar

En los dos casos (¡y tantísimos otros!), tras mucho pensar, la claridad mental que necesitaba llegó durante una de mis caminatas matutinas. El aire fresco y la posibilidad de dejar volar mi cabeza sin sentir más que mis pies contra el asfalto, me permitieron conectarme con lo que verdaderamente deseaba. Puede así, tomar las decisiones correctas para ese momento de mi vida.

Foto: dragana991/iStock

Un hecho científico 

Pero las ventajas de caminar para tomar decisiones, sería más que una simple percepción mía. De hecho, así lo corrobora la ciencia.

Según una investigación publicada en la revista British Journal of Sports Medicine, hacer media hora de ejercicio aeróbico moderado por la mañana, mejoraría las funciones cognitivas. ¿Lo interesante? Esto favorecería la toma de decisiones durante el resto del día.

Pero, si no eres del tipo atlético, te alegrará saber que, un efecto positivo similar, tendría hacer, cada 30 minutos, pausas de 3 minutos para caminar.

Así que ya sabes, la próxima vez que debas tomar una decisión importante, cálzate las zapatillas y deja que el caminar, haga su trabajo.

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