El pesticida ecológico que salvó a mi planta más longeva

Nunca olvidaré el día que llegó a mi casa. Fue para mi primer cambio de residencia. Muy “sonriente” llegó de manos de mi mamá, quien me la regaló para alegrar mi nuevo hogar.

Era joven (la planta y yo también) en ese entonces. Han pasado 15 años, ahora es madura y cada vez más bella a mis ojos, pero sobre todo es un ejemplo de fortaleza y la prueba viviente de que para sobrevivir, la adaptación es nuestro atributo más valioso.

Se trata de la especie que en México llaman Mala Madre. Un nombre un tanto brusco pero con una explicación: se debe a que “echa a sus hijos hacia afuera”. Sí, con unas ramitas delgadas “los aleja”.

Es hija de una planta de mi mamá. Sus primeros meses los vivió en un clima algo montañoso. De ahí se embarcó a un clima súper húmedo y tropical.

Ejemplo de supervivencia

Viajó dos veces más de 10 horas encerrada en un autobús, a altas temperaturas. En menos de un año, se trasladó conmigo de nuevo al clima montañoso y más tarde a una zona desértica.

Ya establecida en su nuevo hogar, vivió dos cambios de casa más en la misma zona desértica.

A pesar de todo ello, mi planta consentida nunca dejó de “echar hijos para afuera” y de crecer y crecer hasta desbordarse, otra de sus características distintivas.

Tras todas estas travesías como acompañante fiel de mi vida, te podrás imaginar la angustia que viví cuando un día la descubrí repleta de puntitos negros. ¡Me quería morir! Porque además, comenzaba a apagarse.

Foto: Verónica Ortega

 “Pócima” anti-plagas

Ahí fue cuando mi jardinero llegó al rescate. El buen Juan me pasó esta receta de pesticida ecológico que la salvó de esa plaga y de una muerte segura.

La receta es súper sencilla, el modo de uso sin embargo es un poco “engañoso” y vale más aplicarlo de a poco para no terminar perjudicando a tu plantita.

¿Qué necesitas para este pesticida ecológico?

Solo tres ingredientes:

  • Agua
  • Sal
  • Detergente en polvo biodegradable

Modo de uso:

Fácil. En un recipiente mezcla vigorosamente en el agua, una cucharadita de sal y otra de detergente, hasta que se disuelvan (va a hacer espuma).

Ahora, usa una botella con atomizador para rociar tu planta. OJO: No te excedas, sí empápala pero no la inundes.

Al siguiente día verás más limpia de la plaga a tu planta, y puede ser que tenga algunos residuos blancos del detergente, no te asustes.

Monitoréala. Si sientes que requiere otra rociada hazlo pero con mesura.

Después de unos días, cuando necesite riego, aprovecha para enjuagar con poca agua sus hojitas.

¡Listo! Un tip: recuerda que, como menciona el blog Naturaleza Tropical, esta especie es de media sombra por lo que es mejor no ubicarla en donde reciba demasiado sol directo.

Plantas de jardín
Foto: Verónica Ortega

Mi planta “madre” tenía tantos “hijos”, que le pedí prestado uno y lo sembré aparte. Aquí puedes ver cómo ha florecido ese retoño de 3ª generación y en la foto puedes apreciar cómo “echa a sus hijos para afuera”.

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