Postergar lo importante: el origen de todos tus males

Te habías propuesto hacerte los chequeos médicos de rutina en febrero, pero varios meses después, aún no has pedido cita.

Te quedan dos asignaturas para recibir tu anhelado título, pero las has postergado tantos años que ya no te acuerdas si eran demasiado difíciles o muy fáciles, y abrir los libros también te da un poco de pereza.

Tienes ganas de empezar a ejercitarte y hasta te has comprado la ropa y los accesorios deportivos, pero aún no has encontrado el momento ideal para comenzar (cuando tengas el tiempo, te dices, lo harás).

Reloj de arena
Postergar las cosas no hará que el tiempo deje de pasar… ¡por el contrario! Foto: Pixabay on Pexels.com

Estás atrasada con algunos informes del trabajo, pero te ocuparás de ello a última hora, ya que crees que trabajas mejor bajo presión. Pero luego cuando lo haces, te das cuenta de que la calidad de lo que entregaste es bastante mediocre.

Todos estos casos son tan cotidianos como el desayuno y, sin embargo, sigo oyendo a las personas que me rodean buscar sus excusas para postergar lo que deben y quieren hacer. Desde ya, yo lo hago también en alguna medida, pero mucho menos que antes y porque descubrí que postergar es un hábito destructivo (hacia uno mismo y hacia los demás). Te explico mi punto de vista.

“Es que… no tuve tiempo”

Hasta donde sé, los días de todas las personas duran lo mismo. Sin importar el hemisferio y el clima, todos tenemos a disposición las mismas horas de vigilia y de sueño. Sin embargo, algunos tienen tiempo y otros parecen no tenerlo nunca.

El problema, en verdad, es que quienes dicen “no tengo tiempo”, en verdad están diciendo “no tengo ganas de destinarle parte de mi tiempo a hacer tal actividad, sino a tal otra”.

El problema, en verdad, es que quienes dicen “no tengo tiempo”, en verdad están diciendo “no tengo ganas de destinarle parte de mi tiempo a hacer tal actividad, sino a tal otra”.

Una persona, por ejemplo, puede decir que no tiene 30 minutos al día para ejercitarse, pero cada día ve dos horas de televisión.

Otra dice que porque es madre no puede terminar de estudiar para esas dos asignaturas universitarias que le quedan, pero ves que comenta todas las fotos y updates de Facebook en todo momento del día.

Alguna otra dice que se siente demasiado cansada al llegar a casa del trabajo y que por eso no logra dedicarse a hacer lo que le gusta en sus horas libres. Pero descubres que sale de la cama al mediodía todos los fines de semana en lugar de aprovechar las mañanas.

Como ves, la excusa del tiempo no te excusa la mayoría de las veces, en realidad. Es una elección, creo yo. A partir de ahí y de reconocerlo, podemos hablar de por qué postergar te complica en todas las áreas de tu vida.

Salud

Las personas que postergan serían más propensas a sufrir de afecciones de salud como enfermedades cardiovasculares e hipertensión, señala la Asociación de Ciencias de Psicología de Estados Unidos.

La causa: dejar para después tareas importantes causaría estrés, lo que repercutiría en tu salud causando dolores de cabeza, digestivos, resfríos e insomnio, según esa asociación.

Además, quienes postergan también tendrían ese comportamiento con respecto a los chequeos médicos, dejándolos para después.

Trabajo

Es el área en la que postergar también crearía problemas. La causa es evidente: dejar para mañana lo que puedes hacer hoy puede generarte conflictos con tus colegas de trabajo e incluso, hacer que empeore la calidad de tu trabajo.

Relaciones

Ser una postergadora serial no te dañaría solamente a ti, sino también a quienes te rodean. Si dejas tus tareas domésticas o laborales para terminar por la noche, interrumpes el sueño y el ritmo diario de tu familia. Incluso, es muy probable que suelas cancelar compromisos y eventos importantes para quedarte terminando alguna tarea postergada, señala el psicólogo Timothy A. Pychyl. Si entregas algo a último momento en el trabajo, dañarías también tus relaciones laborales con tus colegas, que ya no tendrán ganas de colaborar contigo.

Como ves, el postergar no deja área sin “manchar”. ¿Por qué no empezar ya con esa tarea que hace tiempo estás pensando en terminar?

Cuéntanos qué es lo que sueles postergar con más frecuencia y qué piensas hacer para remediarlo.

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Goran13/iStock
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