Una vida sin basura ¿es posible?

Escroleando en mi feed de Instagram vi algo que me perturbó: un oleaje cubierto de plástico en la Playa Montesinos, República Dominicana. Nunca había visto semejante cantidad de basura cubrir un paraje natural tan hermoso. Me dio tristeza primero y enojo después, pero me obligó a empezar a mirar con más detalle lo que arrojaba a la basura.

Luego de algunas semanas de culpa por no haber seguido adelante con el compostaje de residuos orgánicos (lo tenía en un balcón y en verano se cubría de insectos), y al ver la cantidad de productos de baño y limpieza que llenaban mis estantes, encontré una presentación que me cautivó:

Se trata de Bea Johnson, impulsora del concepto de ‘zero waste’ o residuos cero, quien vive de acuerdo a lo que predica en su propio hogar, junto a su marido y sus dos hijos.

Ella no propone reciclar más, sino menos. Es decir, sugiere que rechazar lo que no necesitamos en casa, es más efectivo y sustentable que dejarlo entrar y luego llevarlo a reciclar.

 

Rechazar lo que no necesitamos en casa, es más efectivo y sustentable que dejarlo entrar y luego llevarlo a reciclar.

 

El encanto fue inmediato. Compré su e-book y me entusiasmé con el concepto de reducir mi basura al mínimo, aunque no pueda llegar nunca a cero.

En esta entrevista, además, cuenta paso a paso cómo se maneja en cada ámbito:

Resumo algunas de las medidas que toma:

  • Rechaza lo descartable. Lleva consigo su taza, botella, cubiertos (de bambú), servilleta y pañuelos de tela.

  • Composta todos sus residuos orgánicos en el jardín de su casa.
  • Limpia toda su casa con bicarbonato de sodio y vinagre, y prepara sus  propios cosméticos, como este bálsamo corporal:

  • Aclara su cabello con un té fuerte de manzanilla.
  • Compra todo suelto, sin etiquetas ni bolsas descartables. En cambio, lleva al mercado sus frascos y bolsas de tela rotuladas. Esta es una foto de parte de su alacena:

  • Adquiere su ropa en negocios de segunda mano (usados).
  • Abraza el concepto de minimalismo: tiene pocas cosas (solamente las que necesita). Además, lo que tiene es de buena calidad y reusable. Este es su comedor:

Además, ella y su familia generan esta ínfima cantidad de basura ¡anualmente!

Como imaginarás, al enterarme de todo esto me entraron muchas ganas de reducir mis residuos, pero me vi bastante sobrepasada. Si bien no me considero una persona consumista, sí me di cuenta de la cantidad de basura que generaba. Así que decidí tomar una acción por vez, e ir adoptando de a poco algunos de sus consejos.

¿Las ventajas? El ahorro es inmenso y la sensación de estar contribuyendo a un mundo mejor, maravillosa. Como sea o como puedas, cualquier contribución es grande e importante.

¿Qué opinas del concepto ‘cero residuos’? ¿Crees que es posible implementar alguno o varios de estos cambios en tu vida cotidiana? ¡Cuéntame!

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