Mitos de lactancia que estoy cansada de escuchar

Sobre amamantar hemos escuchado mucho, pero ¿cuáles de todos esos comentarios o sugerencias son mitos? Te cuento lo que aprendí con la experiencia y con los consejos de expertos.

Como madre primeriza, una se enfrenta con un sinfín de comentarios y sugerencias por parte de personas cercanas y desconocidos, profesionales de salud y profesionales de… la crítica. Durante el embarazo, ya comienzan en susurros los “esto será así o asá” y el famoso hit “ten cuidado con” (mejor protagonizado por futuras abuelas y tías). Si bien muchos de esos consejos (quiero creer que todos) son bienintencionados, muchos de ellos son mitos.

Si deseas amamantar y crees que “no puedes”, pide ayuda a una puericultora antes de desistir. Foto: tatyana_tomsickova/iStock

 

Hace más de un año que amamanto a mi bebé y aprendí mucho sobre el tema de la lactancia materna. Por eso, te comparto esta nueva sabiduría para que estés alerta e informada sobre las informaciones que no tienen fundamento científico o están desactualizadas:

Mito #1: “Si amamantar es un acto natural, saldrá naturalmente bien”. 

No necesariamente. Como me dijeron las puericultoras del sanatorio en el que tuve a mi hijo, tanto a la madre como al bebé es necesario enseñarles a hacerlo.

Mito #2: “La lactancia no duele”

Es cierto que no “debería” doler, pero sí duele muchas veces. A algunos más que a otros. Un mal “enganche” o “agarre” al inicio podría lastimar el pezón y, si no sabes cómo curarlo, podría empeorar cada vez más.

Mito #3: “Si te duele, usa crema de caléndula”

Al parecer, a muchos les han dicho que esta crema cura las heridas en los pezones. Sin embargo, no sería exactamente así. La forma de curar pezones agrietados es extraerte un poco de leche materna y esparcirla por el pezón, como me enseñó la puericultora a la que consulté poco después del parto y como sugieren varios portales médicos como Healthline. Además, es conveniente que la piel no roce con el sostén o la ropa, por ende ¡topless cuando estés en casa!

Mito #4: “Hay que preparar los pezones durante el embarazo”

No, no hay que preparar nada (salvo el bolso del sanatorio y las cosas para el bebé, claro), como me aconsejaron en su momento y como señala la consultora en lactancia Jeanne Cygnus en The Bump.

Mito #5: “A partir del año, la leche materna se vuelve agua”

En absoluto y todo lo contrario. La leche materna es tan maravillosa que se iría modificando con el crecimiento del niño y a partir de sus necesidades por muchos años. Por eso, la Organización Mundial de la Salud recomienda amamantarlo exclusivamente con leche materna hasta los 6 meses y complementada con otros alimentos hasta por lo menos los dos años. Luego, puedes continuar si tú y tu bebé lo desean.

La leche materna es tan maravillosa que se iría modificando con el crecimiento del niño y a partir de sus necesidades.

 

Mito #6: “Si te enfermas podrías contagiarlo, así que deberías dejar de amamantarlo en esos días”

Si tienes un resfriado u otro virus, tu leche contendrá los anticuerpos que necesita para reforzar su sistema inmunológico, como bien describe la La Leche League. Y si tienes una enfermedad que requiere medicamentos, debes consultar con tu pediatra para que te prescriba una apta para la lactancia.

Mito #7: “La lactancia materna retrasa el habla”

Para nada. De hecho, está comprobado por este estudio y muchos más, que potenciaría las capacidades cognitivas de los niños y su desarrollo cerebral.

Mito #8: “Tu leche no lo llena” 

¿Cuándo fue que los seres humanos empezamos a creer que era mejor para nuestros hijos la leche de otro animal? La leche materna es “perfecta” y le daría a tu bebé los nutrientes exactos que necesita, confirma KidsHealth. De hecho, se explica allí, los bebés la digerirían mejor que la de fórmula.

Como ves, hay mucha desinformación en torno a la leche materna y la lactancia en general. Informarse es una buena herramienta, pero confiar en ti y pedir ayuda será aún mejor. Si tienes dificultad para amamantar y deseas hacerlo, no pierdas tiempo y consulta con una puericultora (experta en lactancia y crianza) antes de desistir.

¡Y buena suerte!

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tatyana_tomsickova/iStock

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