Eso que crees que es ansiedad, podría ser algo más

Las enfermedades cardíacas suelen pasar desapercibidas por muchas mujeres. ¡No seas una de ellas!

No me avergüenza admitirlo: hubo una época en la que me sentía agobiada por mi propia vida. Sentía que las obligaciones cotidianas me superaban, no tenía suficiente tiempo de calidad con mis afectos y las cosas que hasta entonces había disfrutado, ya no me hacían sentir plena.

En esas estábamos, cuando por cuestiones de azar (y sobre todo, una precaria situación social en mi país, Argentina) entraron a robar a mi casa y, luego de llevar a mi hija a una fiesta de cumpleaños, me encontré con mi apartamento  medio vacío.

Luego de hacer la denuncia policial, fui a dormir a casa de mi mamá. Fue esa noche, mientras dormía junto a mi hija en una cama improvisada, en que sucedió lo inesperado: colapsé.

Me desperté sobresaltada, sin poder respirar. Era como si tuviera un elefante sentado sobre mi pecho.

Como pude, llamé a mi mamá quien, a su vez, se comunicó con la emergencia. El médico fue claro: “Seguro es ansiedad por lo que está viviendo. Por las dudas, hay que consultar al cardiólogo”.

En el cardiólogo 

El profesional resultó ser de una opinión semejante a la de su colega de guardia. Sin embargo, me indicó realizar estudios del corazón, “por las dudas”: ecografía, holter, electrocardiograma y una prueba de estrés.

¡¿Por las dudas?! ¿Si acababa de decirme que era ansiedad y lo mejor era ir al psicólogo?

Resulta, como se tomó el tiempo de explicarme, que es usual que ante dolencias como las que yo había tenido, a LAS MUJERES, se nos diagnostique ansiedad, pasando por alto problemas del corazón existentes. Como resultado de ello, muchas acaban sufriendo un ataque cardíaco por haber dejado pasar los síntomas de alarma, a su debido tiempo. Era preferible que tuviera paciencia para hacerme los estudios, y no lamentar algo peor, más adelante.

Debo confesar que la explicación me cerró bastante, por lo que ni bien salí del consultorio, programé los estudios indicados. ¿A qué no sabes?

Si bien después del robo y dado el estrés que venía viviendo resultó ser que sí había tenido una crisis de ansiedad, no todos los estudios me dieron al 100%. A poco de iniciar la ecografía del corazón, el técnico en imágenes me advirtió que tenía una válvula que no funcionaba del todo bien. De vuelta al cardiólogo.

Resultó que no era nada para preocuparse “demasiado”, porque al parecer, ahora los estudios por imágenes son tan pero tan precisos, que en el pasado, esa pequeña ¿falla? de la válvula, hubiera pasado desapercibida. Pero, en caso de volver a tener un episodio “de elefante sobre el pecho”, debía asegurarme de controlarme el ritmo cardíaco, colocando dos dedos en mi muñeca. Si notaba que éste era irregular, debía volver a consultar.

El cuidado del corazón 

Aunque en mi caso no resultó nada serio, la visita al cardiólogo me dejó una certeza: las mujeres debemos cuidar más nuestro corazón. De hecho, las cifras son alarmantes: las enfermedades cardíacas son la principal causa de muerte entre las mujeres, como informan los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EEUU (CDC).

Por eso, para cuidar tu salud cardíaca, la Asociación Americana del Corazón recomienda:

  • Cuida tu peso. El metabolismo baja después de los 40, por lo que ganar kilos es más sencillo. Pero, puedes evitarlo comiendo sano y haciendo una rutina de ejercicio que realmente disfrutes.
  • Revisa tus niveles de azúcar en sangre. Así como cuidar la presión arterial, a partir de los 45, deberías controlar tus niveles de glucosa en ayunas. La diabetes sin tratar, aumenta el riesgo de sufrir enfermedades del corazón.
  • No ignores tus ronquidos. Uno de cada 5 adultos tiene al menos, apnea del sueño leve, una condición que hace que la respiración se entrecorte al dormir. Cuando no es bien tratada, puede favorecer las chances de sufrir problemas cardíacos y tener presión arterial alta.

Así que ya sabes: cuida tu corazón, y apuesta a una vida larga y saludable. Pero, ante dudas o síntomas, consulta pronto al médico.

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nd3000/iStock

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