Cuando tus amigas se casan, ¡vence el miedo a terminar sola!

No precisas una media naranja para ser feliz. Descubre el costado positivo de la soltería y por qué, hasta podría convenirte.

Hasta ahora, todas parecían estar en la misma: disfrutando de la soltería o de la libertad que da el noviazgo sin hijos. Pero un buen día, recibes esa primera participación, al casamiento de una de tus amigas. ¡Qué divertido! El primer matrimonio del grupo. “¿Qué me voy a poner?”, piensas, entretenida ante la idea de, finalmente, tener una ocasión para lucir tu vestido nuevo.

Sin embargo, la cosa pronto empieza a perder encanto. Tras 5 amigas casadas y la traicionera de tu hermana menor que se decidió a pasar por el altar ¡antes que tú!, esa nueva invitación es recibida, reconozcámoslo, con un sabor agridulce mezcla de: “Me pone feliz por ella” y de “¡¿Otra más?! ¿Cuándo me va a tocar a mí?”

Piensas que eres una egoísta y buscas consuelo: ¿cómo no vas a alegrarte por la felicidad de las chicas, que estuvieron al pie del cañón cada vez que la cosa se puso difícil?

Pero, cuando empiezas a recuperar la calma, tanteas el terreno con tu chico: le insinúas que no te estás haciendo más joven y que hace mil años que están juntos… Él ni se entera del mensaje entre líneas o está demasiado cómodo con la vida de pareja no conviviente.

Decides, entonces, quitar tu mente de tanta negatividad y perder el tiempo en las redes sociales. ¡¿Para qué?! Facebook e Instagram te devuelven a excompañeras de la secundaria y la universidad engalanadas en vestidos blancos. Parece adrede… El fantasma empezó a rondar.

¿Terminaré sola?

Estos lamentos no son nada nuevo. De hecho, muchísimas mujeres con carreras exitosas, amigos cercanos y familias amorosas asocian su autovaloración a tener una pareja romántica, explica la socióloga Deborah Carr, en un artículo para PsychologyToday.

¿La buena noticia? Hay varios motivos por los que no deberías preocuparte tanto, según la experta:

1. Las chances están a tu favor. En EEUU, un creciente número de personas está posponiendo el matrimonio hasta los 40 o 50, y tantísimos otros conviven con una pareja romántica, aunque no formalicen la relación.

2. Lo que deseamos, cambia con la edad. Si bien no podemos negar que vivimos en una sociedad obsesionada con la apariencia, hacia la mediana edad, las expectativas respecto de una pareja, cambian. Así, es más probable que se espere hallar más sustancia y no factores volátiles, como el aspecto o el dinero.

3. El matrimonio no lo cura todo. Aunque la creencia popular indica que el casamiento mejora la vida, no es siempre el caso. Muchas personas casadas aseguran que no volverían a elegir a la misma pareja si tuvieran que volver a hacer la elección. De igual modo, tener un amigo o familiar cercano en que uno pueda confiar, brinda los mismos beneficios emocionales que un buen matrimonio.

Los beneficios de ser soltera

Si los argumentos anteriores no lograron aún disipar el fantasma, quizás te convenzan los siguientes ventajas de las que disfrutan las solteras:

Suelen ejercitarse más, gracias a que cuentan con mayor tiempo para sí mismas, asegura U.S.News. Y agrega:

Duermen más y mejor, que quienes tienen un compañero de colchón que se mueve o ronca junto a ellas.

Tienen relaciones no románticas más sólidas. Esto se debe a que las solteras son mejores para mantener sus vínculos con parientes, vecinos y amigos.

Son más autónomas. Pueden tener así, mayor control sobre sus decisiones y comportamientos.

Y tú, ¿qué beneficios encuentras en ser soltera?

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