Cuando la vida te abruma… Apuesta a la libertad

No precisas viajar para sentirte libre. Descubre cómo lograrlo en tu vida cotidiana, en 7 simples pasos. 

Repetidas veces he vuelto a pensar en el cuento “Lejana”, del argentino Julio Cortázar, sobre la vida de Alina Reyes, que, por decirlo en escuetas palabras, siente como si hubiera dos Alinas dentro de ella: una que lo tiene todo, y otra misteriosa, que sufre…

Muchísimas nos hemos sentido alguna vez así, aunque más no fuera por brevísimos segundos; como si perteneciéramos a otro lado, atrapadas en nuestra propia piel, deseosas de escapar: ¿has sentido alguna vez la necesidad de cambiar de empleo? ¿El deseo de otro tipo de relación? ¿Qué algo no hubiera sucedido? ¿Ganas de dejarlo todo y solo viajar?

Las variantes y las circunstancias son infinitas; después de todo, cada una tiene su propia historia… Y sin embargo, la sensación de agobio y la necesidad de cambio,  podría ser la misma.

¿Qué hacer con eso? Claramente, y creo no equivocarme en esta generalización, la mayoría no tenemos la posibilidad de dejarlo todo y, por ejemplo, dedicarnos a vagar el mundo. Incluso para hacerlo, necesitaríamos mucho esfuerzo, trabajo y, sobre todo, paciencia.

¡Pero no soy de las que se conforman! Es más, creo que es mucho más valiente intentar cambiar lo que nos incomoda, que afirmarnos a nuestras raíces intentando sostener inmutables la tormenta. Es que, a la larga, el tronco podría partirse. Y no es nada más que el cuerpo o nuestra mente pueden acabar enfermando, si no que, y sobre todo, se corre el riesgo de doblegar el espíritu, de perdernos a nosotras mismas.

¡¿Y entonces?! Sin ánimos de dar recetas, una buena estrategia podría ser (mientras buscamos cambiar aquello que no queremos para nuestra vida) intentar sentirnos libres en nuestro cuerpo y circunstancias.

¿Te interesa la propuesta?

Te dejo algunas estrategias que podrían ayudarte a conseguirlo, según leí en artículos en los sitios Psychology Today y The Muse:

  1. Al menos una vez al día, haz algo según tu propia agenda y no la de otros

Evalúa tus prioridades y dales lugar. Podría ser algo tan sencillo como leer revistas durante unos minutos, para olvidarte de las responsabilidades.

  1. Relájate mientras esperas

Si tienes una espera inevitable (¿quizás entre reuniones o en la vuelta a casa?), aprovecha la oportunidad para hacer una pausa y saborear las cosas bellas a tu alrededor.

  1. Haz del comer un tiempo sagrado

Alguna vez oí decir que los problemas parecen más pequeños con el estómago lleno. Por eso, incluso si tienes que almorzar en el escritorio, en vez de trabajar, bríndate tiempo para saborear la comida o hacer algo que disfrutes.

  1. Divide sabiamente el tiempo

Evita cambiar de una tarea a la otra continuamente. Mejor, destina bloques de tiempo suficiente para terminar con cada compromiso, antes de pasar al siguiente.

  1. Evita el multistanking en el tiempo libre

Comer frente a la tele, responder emails durante la cena, repasar las estadísticas laborales en el tren… Esta “contaminación del tiempo”, puede perjudicarte. Necesitamos momentos en los que simplemente sumergirnos en lo que hacemos, y fluir.

  1. Delega, delega, delega…

¿No es imprescindible que lo hagas tú? Delégalo en alguien confiable. No solo te sentirás menos ocupada, ¡lo estarás!

  1. Duerme mejor

La almohada no solo es buena consejera. Una noche de sueño reparador puede hacer maravillas con tu estado de ánimo; lo  digo por experiencia.

Y tú, ¿qué estrategias usas para sentirte más libre?

También te recomiendo: 

Cuando la vida se complica, estos libros pueden salvarte

iStock/oatawa