Trabajar embarazada: que no sea un suplicio

Desde las náuseas iniciales hasta la incomodidad del vientre abultado, descubre cómo hacer más compatibles trabajo y embarazo.

A los obstetras, parece encantarles repetirlo: “Estás embarazada, no enferma. Puedes hacer vida normal”.

Pero, aunque nadie lo pone en duda, en medio de las náuseas y la modorra del primer trimestre, el ensanche de caderas del segundo y el vientre abultado del tercero (por no mencionar la ansiedad, los miedos, las mil dudas y la amenaza hormonal que puede acompañar la gestación), trabajar mientras se hornea un bebé, puede ser más complicado de lo que una quisiera. Sí, incluso si amas tu empleo, tanto como la idea de ser mamá.

Por eso, si estás viviendo la dulce espera, aquí te dejo la respuesta a algunas inquietudes que, o bien tuve yo en su momento, o que escuché indagar a amigas y colegas.

“¿Trabajar puede afectar mi embarazo?”

Con buena salud, un embarazo normal y un empleo que tenga lugar en un entorno seguro, no hay inconvenientes en trabajar hasta poco antes del parto, asegura el sitio Baby Center. Sin embargo, hacia el final de la gestación, es posible que una se canse más fácilmente, por lo que es recomendable no esforzarse demasiado.

Pero, cuando la futura mamá debe hacer gran esfuerzo físico como parte de sus tareas laborales, aumentan sus probabilidades de tener un parto prematuro, sufrir de presión arterial alta o incluso de que el bebé, tenga bajo peso al nacer.

Para evitarlo, sería importante que realizara tareas menos extenuantes durante el embarazo. Si no fuera posible, debería idealmente, trabajar menos horas o tener más días de descanso para aliviar la fatiga; especialmente en el segundo y tercer trimestre.

6 tips de cuidado

Aunque la mayoría de las mujeres puede seguir trabajando, cumplir con las responsabilidades estando embarazada, puede presentar desafíos. Para mantenerse saludable y productiva, la Clínica Mayo recomienda:

1. Combate las náuseas
El café doble de la oficina o el aroma a comida recalentada en la sala de descanso, pueden afectar tu estómago. Sin embargo, hacer tentempiés livianos y frecuentes, podría ayudarte.

2. Lleva una dieta “anti-fatiga”
Durante estos meses, el cuerpo trabajará horas extra. Consumir regularmente alimentos ricos en proteínas y hierro, así como una buena hidratación, es esencial en el embarazo.

3. Haz descansos breves y frecuentes
Levantarte y moverte algunos minutos puede ser revitalizante. Otra buena estrategia es permanecer brevemente con los ojos cerrados y las piernas levantadas.

4. Mantén la rutina de ejercicio
Incluso después de un largo día de trabajo, y en especial tras muchas horas sentada, dar un paseo o participar de entrenamiento prenatal puede ser favorable. ¡Pero no olvides consultar al obstetra, primero!

5. Cuida tu comodidad
Prefiere una silla con buen soporte lumbar y varía el peso del cuerpo de una pierna a la otra, si pasas mucho tiempo parada. Si debes agacharte a levantar algo, recuerda hacerlo flexionando las rodillas, y no doblando la cintura.

6. Mantén el estrés bajo control
Define prioridades y delega todo aquello que no sea imprescindible que hagas tú. Busca, además, espacios para hablar con otras personas sobre tus preocupaciones e intenta técnicas de relajación, como hacer respiraciones lentas, concluye la Clínica Mayo.

Como ves, el trabajo y el embarazo son compatibles, y cuentas con numerosas estrategias aliadas para cuidar tu bienestar y el de tu futuro bebé. Pero, recuerda consultar al médico si tienes dudas, y antes de hacer cambios en tu alimentación o actividades.

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iStock/Zinkevych

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